MENSAJES CRISTIANOS
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RECETAS
 
MENSAJES CRISTIANOS

Mirad que tenemos por bienaventurados a los que sufrieron.


Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza; y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado.

Al presente ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza; sin embargo, a los que han sido ejercitados por medio de ella, les da después fruto apacible de justicia.



Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, y que la paciencia ha de tener su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada.



Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que le aman.

Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí.

Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Stg. 5:11 Ro. 5:3-5 Heb. 12:11 Stg. 1:2-4, 12 II Co. 12:9,10


Manteniendo las puertas abiertas

Pastor Hugo López

La integridad de tu vida permite que el Señor te brinde oportunidades que debes aprovechar.


Tenemos tres llaves espirituales que nos abren las puertas del favor del Dios. La primera es dar y nos permite pedir, la segunda es orar par poder buscar y la tercera era ayunar para ser dignos de llamar. Aprende a utilizar esas llaves que habilitan tres principios del Reino.



Llamar para que la puerta se abra

Mateo 7: 7-8 nos dice: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

De pequeños nos gustaba hacer la travesura de tocar los timbres de las casas del vecindario y salir corriendo. La primera vez la señora de la casa salía con los rulos en el pelo. La segunda vez salía con una escoba y no sabíamos si era porque nos pegaría con ella y porque la utilizaría para volar y alcanzarnos. La imagen de las puertas que se abren son símbolos de oportunidad y reto.

Malaquías 3:10-11 nos recuerda: Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos.

Este pasaje habla de ventanas que pueden se abren con diezmos. Si quieres que el cielo se abra sobre tu vida debes ofrendar. Esta es una llave que se utiliza en forma individual, nadie puede ofrendar en intercesión por otra persona. Solamente tú puedes abrir tus puertas y Dios te desafía a que lo hagas.

La llave del diezmo es poderosa porque resguarda lo que es tuyo y hace que el devorador pierda derecho sobre ti. Todo lo que haces, bueno y malo, trae consecuencias sobre tu casa, así que obra siempre con justicia y temor de Dios.

Aunque sea difícil, debes actuar y utilizar las herramientas que Dios te ofrece. El ayuno me causa problemas. Cuando me abstengo de comer me dan fuertes dolores de cabeza, sin embargo lo hago porque estoy convencido de que utilizo una llave que me beneficia.

Necesitamos abrir puertas y mantenerlas así. Las oportunidades son indispensables para crecer y superarnos. Estudiar y prepararnos es una puerta que debemos abrir. También lo es cualquier oportunidad de negocios lícitos. Tener la oportunidad de enmendar errores también es una puerta que se abre. Reconstruir tu hogar y recuperar a tu familia es una puerta abierta delante de ti. No las dejes abiertas, aprovéchalas, no las dejas abiertas. Reconoce y utiliza tus oportunidades. El Señor te provee de las llaves correctas, aprovéchalas.







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